Una propuesta de atención a la violencia Intrafamiliar

 

Causas y Consecuencias del Maltrato Infantil
Como hemos mencionado, la violencia que vive la infancia por su gravedad y las implicaciones que tiene en toda la sociedad, requiere de especial mención las causas y consecuencia de   la misma, al respecto Jaime Marcovich señala lo siguiente en su libro “El Maltrato a los Hijos”:

 

 

Algunas causas del ataque de los padres a los hijos

 

  1. El desplazamiento de un conflicto conyugal hacia el chico; es menos amenazante descargar en un niño la ira que dirigirla hacia el cónyuge.
  2. La frustración y la ambivalencia intensas de los padres ante un niño con limitaciones físicas o intelectuales.
  3. La adopción de actitudes autoritarias irracionales e impositivas, porque los padres mismos son o han sido víctimas de este tipo de autoridad, en su propia familia o en su trabajo.
  4. El miedo a perder la autoridad sobre los hijos, es decir, una amenaza que los padres sienten hacia su propia dignidad y respeto, sobre todo si hay una parentela autoritaria que esté vigilando qué tan estricto o eficiente es ese progenitor.
  5. La sensación de fracaso y frustración que los padres sufren cuando su hijo no corresponde a expectativas poco realistas. En muchos de estos casos los padres no desean destruir al hijo, sino que tratan de lograr por medios absurdos el cumplimiento de un ideal.
  6. La herida sentimental que un progenitor siente cuando uno de sus hijos se liga amorosamente más al otro progenitor, se da sólo junto con un conflicto conyugal serio.
  7. La agresividad o la drestructividad pueden ser el resultado de la impotencia. Los seres humanos que viven sin posibilidad para transformar y cambiar su propia vida pueden sentirse impulsados a influir en su mundo como sea, y no sólo conformarse con que la realidad socio-económica los condicione y aun manipule. Si se sienten impotentes, si no pueden actuar constructivamente hacia una vida mejor, sufren tremendamente y toman entonces actitudes de autoritarismo irracional, impositivo y sádico, aunque sea dentro de la familia. Tratan de suplir con agresión la imposibilidad de crear una relación productiva con otros seres humanos; en estos casos, las actitudes agresivas hacia los hijos son el resultado de una vida no realizada, no creativa, mutilada. Así los padres llegan a convertir a sus hijos en cosas, en objetos de su dominio total, tratando de darle un sentido a sus propias vidas, y experimentar la sensación de capacidad y potencia sobre otros seres humanos. Muchos casos de niños golpeados caen dentro de este grupo (Foncerrada M.; Kitsu M.; Aguilar A. y otros, Maltrato físico al Niño Monografía IMSS, 1971).
  8. Un grupo especial es el de los padres que agraden a sus hijos por celos. Como a estos progenitores nadie les prodigó cuidados y ternura en su propia infancia, aparece en ellos un resentimiento intenso ante el bebé o el niño que exige o requiere lo que ellos nunca recibieron.
  9. Desde luego el grupo de progenitores que nunca desearon tener hijos y que por ignorancia o presiones socioculturales los tuvieron, forma otro conglomerado de adultos que maltratan a sus hijos.
  10. Ante los hijos adolescentes, la fuerza, la frescura la valentía o las oportunidades de que gozan los hijos provocan envidia a los padres, aparecen actitudes devaluadoras, chantajes morales, manipulación de recursos económicos, y otras medidas de seudo-disciplina que no son sino la expresión de la envidia mencionada y del miedo a perder el control sobre la progenie, que es una variante del miedo a la soledad.

 

Consecuencias del Maltrato en los niños

 

  1. Daños orgánicos permanentes debido a un descuido físico
  2. Una detención, un retraso o inclusive una regresión en el desarrollo del niño.
  3. Un sometimiento de la personalidad a la familia, que exige que el niño no sea.
  4. Ante las amenazas de la familia contra el menor, el hijo puede contra-atacar a uno o a ambos progenitores, o a los hermanos, y trata de forzar así la satisfacción de algunas de sus necesidades.
  5. Agredido, el niño puede sentirse intensamente amenazado y angustiado y al pasar los años convertirse en un psiconeurótico con tensión excesiva, mal control de sus emocione, descompensación de sus defensas y de sus funciones adaptativas, y desorganización de su conducta en grados diversos.
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