Una propuesta de atención a la violencia Intrafamiliar

 

Efectos de la Violencia Intrafamiliar

Los adultos de hoy llevan una vida en general estresada, preocupados y ocupados de su trabajo o la falta del mismo, los conflictos con los vecinos, parientes, pero sobre todo los que tienen con su pareja. A pesar de tener la mayor parte del tiempo ocupado en tareas diferentes los pensamientos se dirigen a esos conflictos que los hacen sentir mal, a lo difícil que es relacionarse de manera positiva con su pareja y más preocupante es esa relación tensa con los hijos. Sin embargo, hay otro aspecto muy importante que absorbe sus pensamiento: los no muy positivos recuerdos de su infancia.

 

Tienden a recordar aquello que los hizo sufrir, quizás los golpes, insultos, menosprecios, abandono, descuidos, humillaciones por parte de sus hermanos, abuelos, tíos, maestros, pero sobre todo, el gran daño que les causaron sus padres. Tienen perfectamente grabado en su memoria aquel tono de voz insultante, aquella mirada terrible como si los odiaran, aquella indiferencia con la que los trataban, y ahora que son adultos todo aquello está vigente, está presente y todavía les hace daño como si acabara de suceder.

 

Pareciera ser que todas esas experiencias y sufrimiento han sido en vano, por que ahora son ellos quienes dañan a sus hijos, aunque en muchas ocasiones los invade el sentimiento de culpa y se arrepienten por haberlos maltratado, el abuso vuelve a suceder, una y otra vez y no se dan cuenta que los están marcando a una nueva generación que también los recordará con aquella tristeza e incredulidad. A pesar de que los quieren inmensamente son capaces de hacerlos sufrir y como consecuencia los padres se preocupan por la conducta de sus hijos (bajo rendimiento escolar, agresividad, problemas de adicciones, etc.) sin hacer frente al problema y peor aún, sin aceptar su responsabilidad.

 

Estas historias son muy comunes en la actualidad, pero no hay que perder de vistas que los conflictos que viven las parejas los padecen los hijos y a su vez, los conflictos que aquejan a la familia tienen graves repercusiones en la sociedad.

 

La violencia intrafamiliar “afecta a la población en general pero más directamente a niñas, niños y mujeres sin distinción de grupo socioeconómico o nivel educativo.

 

La violencia que se ejerce sobre las mujeres en el seno del hogar proviene en gran parte de la pareja conyugal. Los hombres que agreden a las mujeres emplean con frecuencia golpes, amenazas, insultos, prohibiciones, entre otros medios, que en casos extremos llegan a las amenazas de muerte y al homicidio. El maltrato infantil, en cambio, lo ejercen con mayor frecuencia las madres, seguidas por los padres, padrastros, madrastras y abuelos.” [1]

 

La Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública en el 2003 dieron a conocer su primera Encuesta Nacional Sobre Violencia Contra Mujeres, “la cual estima que una de cada cinco mujeres mexicanas mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia física, psicológica, económica o sexual de parte de su pareja. Otros ejercicios estiman que en México fallecen unas 12 mil mujeres cada año a causa de la violencia”. [2]

 

Según el INEGI más del 50% de mujeres de 15 a 34 años con pareja residente en el hogar “han vivido al menos un incidente de violencia en los últimos doce meses”( en el 2003). [3]

 

La violencia intrafamiliar se ha convertido en un grave e infrenable problema social que ha rebasado a las instituciones “una encuesta reciente en el Distrito Federal realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas Geografía e Informática (INEGI), muestra que la violencia intrafamiliar tiene lugar en 30.4% de todos los hogares – casi uno de cada tres- en la forma de maltrato emocional, intimidación o abuso físico o sexual. El maltrato emocional ocurre en casi todos los hogares y el abuso sexual en 1.1%. Solo 14.4% de estos hogares buscan alguna clase de ayuda, a pesar de que el 72.2% espera que se repita la violencia”. [4]

 

La violencia intrafamiliar genera alteraciones en el estado emocional, físico y mental tanto del que la genera como del que la recibe, ya hemos mencionado que el generador de violencia necesariamente es una persona que sufre, que padece graves alteraciones en su manera de percibir la realidad, frecuentemente se encuentra enojado, insatisfecho, frustrado y todas esas alteraciones las manifiesta en las personas que él o ella consideran más débiles y sobre quienes sienten cierta autoridad, por otro lado en las víctimas o receptores de violencia es muy común que padezcan baja autoestima, tristeza, depresión, ansiedad, miedo, hipersensibilidad, deseos de morir o de matar y a su vez ellos se pueden convertir en agresores (cuando la madre es violentada por su pareja generalmente se convierte en agresora de sus hijos y ellos con los hermanos o compañeros de escuela).

 

La violencia intrafamiliar también afecta la economía, cuando un adulto es violentado frecuentemente falta a su trabajo debido a que padece problemas de salud (desgano, lesiones, dolores de cabeza, fatiga, insomnio, entre otros), se irrita con facilidad con sus compañeros y además su rendimiento laboral disminuye.

 

Una de las consecuencias más alarmantes de la violencia intrafamiliar y que pocas veces se les ha ligado son los intentos de suicidio y los suicidios, según el INEGI, la principal causa de suicidios registrados en el país del 2002 al 2004 es por disgusto familiar. [5]

 

En sus estadísticas de mortalidad, los porcentajes de muertes por suicidios con respecto al total de muertes violentas en el país del 2001 al 2003 existe un ligero aumento (2001 7.4%, y 2003  7.8%) del 0.4%, sin embargo, en los 3 años el porcentaje de hombres que se suicidan es mayor que el de las mujeres, incluso en el 2003 la diferencia se incrementó en un 1.8% (mujeres 6.4%  y hombres 8.2% ). [6]

 

Desafortunadamente el porcentaje mayor de muertes por suicidio se encuentra entre los jóvenes de 15 a 24 años, y también por desgracia el porcentaje ha ido en aumento desde 1990 al 2003 se incrementó de 5% a 12.9%. [7]

 

Cuando una familia vive violencia todos sus integrantes son afectados, cada uno de manera particular padece y manifiesta sus consecuencias, la desconfianza, el miedo, la amargura y la soledad son elementos comunes en esas relaciones intrafamiliares, poco a poco se va desintegrando, los hijos procuran estar lo menos posible en el “hogar”, el afecto se va perdiendo y muchas veces continúan viviendo juntos por intereses económicos. Y cuando los hijos no están en casa generalmente buscan la compañía de otros jóvenes que viven situaciones similares, buscan refugio en las drogas, el alcohol, la delincuencia y en otras conductas que dañan su integridad física y mental.

 

 

 

NOTAS

 

1. INEGI

www.inegi.gob.mx

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2. Editorial de EL UNIVERSAL. Miércoles 26 de noviembre de 2003. Primera sección.

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3. INEGI: Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en el Hogar.

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4. UNICEF

www.unicef.org/mexico/programas/violencia.htm

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5. INEGI: Estadísticas sobre suicidios registrados por entidad federativa de ocurrencia según causas 2002, 2003 y 2004.

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6. INEGI

www.inegi.gob.mx

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7. INEGI: Estadísticas de Mortalidad.

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