Una propuesta de atención a la violencia Intrafamiliar

 

Maltrato Infantil

Durante muchos años los golpes, “regaños” y castigos habían sido aceptados como una medida adecuada y hasta necesaria para formar a los niños, la mayoría de los adultos sentía y se manejaba con autoridad sobre cualquier niño o niña independientemente de que fuera miembro de su familia o no. La brutalidad con que eran tratados los niños por parte de los adultos (padres, hermanos mayores, tíos, abuelos, maestros, etc.) se convirtió en una preocupación para algunos sectores de la sociedad y a pesar de los esfuerzos que se han realizado por proteger a la infancia (la creación de la UNICEF y la Convención de los Derechos de los Niños, en México la creación de las Procuradurías de la Defensa del Menor y la Familia, entre otros), actualmente la violencia que viven los niños sigue siendo un problema que trasciende la barreras del hogar y del tiempo.

 

Según el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) el maltrato infantil es la denominación que reciben las agresiones que los adultos descargan sobre los menores, produciéndoles daños físicos y emocionales, afectando su desarrollo intelectual, educación y su adecuada integración a la sociedad. Generalmente son los familiares cercanos quienes de manera intencional los lesionan, con el pretexto de corregir su conducta por desobediencia o no cumplimiento de las tareas encomendadas.

 

El maltrato físico, la omisión de cuidados el maltrato emocional y la negligencia son los más frecuentes tipos de maltrato que viven los niños según la Dirección de Asistencia jurídica del Sistema Nacional DIF.

 

El Centro de Terapia y Apoyo para víctimas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal reporta que las víctimas menores de 13 años tratadas en el período de enero a septiembre de 1997 el 52% eran víctimas de abuso sexual – el 31% víctimas de violación – y el 70% de todos los menores tratados eran niñas. Asimismo se tiene que en 1999 el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) atendió a 24,927 niñas y niños maltratados de los cuales 12,219 eran niñas y 12,916 eran niños. [1]

 

El maltrato infantil no solo se refiere a los golpes que reciben los niños por parte de su familia, sino también a todas aquellas situaciones que los discriminan, explotan y denigran, porque no hay que olvidar que la violencia que viven dentro de sus hogares se traslada hacia el exterior.

 

Una de la formas más evidentes de maltrato y explotación es el trabajo infantil, en el resumen ejecutivo del Informe global con arreglo al seguimiento de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, se menciona que en el 2004 había 218 millones de niños atrapados en situaciones de trabajo infantil, de los cuales 126 millones realizaban trabajos peligrosos.

 

La UNICEF presentó a la Cámara de Diputados un informe en el que establece que en México prevalecen serias deficiencias en materia de educación y salud, rubros que son incluso “discriminatorios” y de baja calidad, ya que el promedio de escolaridad, entre los 5 y 14 años, es de apenas 4.5 por ciento y la mala nutrición crónica alcanza al 20 y 25 por ciento de la población. El Relator Especial del Comité de los Derechos del Niño, de la Organización de las Naciones Unidas (UNICEF), Norberto Liwsky, estableció lo anterior y dijo que no obstante los avances en materia de protección a los derechos de la infancia y adolescencia, los logros en México son aún insuficientes. Aseguró que en el país aún persisten la explotación sexual, trata de personas, discriminación, tortura, castigo corporal, violencia intrafamiliar y explotación laboral, así como la falta de acceso a la educación y a la salud. Advirtió que el Comité a su cargo “está profundamente preocupado por las denuncias de casos de tortura y tratos crueles y degradantes en contra de los niños, en particular, los de la calle, infantes migrantes, marginados y las víctimas de explotación sexual y económica”. De igual forma, añadió, “estamos preocupados por el hecho de que el castigo corporal en el hogar continúe siendo legal y no se prohíba explícitamente en las escuelas, en instituciones penales y centros alternativos”, subrayó. [2]

 

Debido a las situaciones estresantes que viven los adolescentes derivadas de la violencia intrafamiliar, tienden a manifestar conductas de riesgo motivados por la necesidad de apoyo, la rebeldía o el afán de desquitase de sus padres haciendo justamente lo que consideran que ellos van a reprobarles como ser promiscuos o prostituirse, tener relaciones sexuales sin protección que en consecuencia ocasiona enfermedades de transmisión sexual, maternidad o paternidad a temprana edad, al respecto conviene hacer referencia a lo siguiente:

 

INEGI: en el año 2002 se registraron 1’837,518 nacimientos de madres jóvenes, lo que corresponde al 68.1% del total de nacimientos. El CONAPO(Consejo Nacional de Población) informa que actualmente de mujeres entre 14 y 19 años de edad, una de cada 14 se embarazan y la SSA (Secretaría de Salud) nos indica que de los 2.2 millones de partos registrados el 17% son de madres adolescentes. [3]

 

Esto es solo un panorama aproximado a la realidad que nos permite reflexionar y considerar que cuando los lazos familiares se debilitan está presente la violencia; la comunicación, la armonía, el respeto, la confianza y el afecto se pierden. A pesar de la crisis evidente por la que atraviesa la familia no se devalúa, al contrario, es necesario rescatarla, porque no hay otra manera de contrarrestar los problemas antes mencionados.

 

 

 

NOTAS

 

1. UNICEF

www.unicef.org/mexico/programas/violencia.htm

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2. LA CRÓNICA DE HOY  Por: Luciano Franco.

Martes 14 de Noviembre de 2006.

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=271222

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3. Fundación Vamos México

http://www.vamosmexico.org.mx/

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